Sobre mí
La salsa caleña es rápida, precisa y se construye en el piso. Llevo quince años aprendiéndola, compitiendo y enseñándola, y los últimos seis llevándola a tarimas fuera de Colombia.
Empecé a bailar a los ocho años, en una escuela de barrio en Cali donde la clase transcurría sobre piso de cemento y con un parlante prestado. La salsa caleña no era algo que uno escogiera: era la forma en que se movía la ciudad, y o le seguía el paso o se sentaba.
Competencia
Mi primera final nacional llegó a los diecisiete, en la categoría juvenil de parejas. Desde entonces he competido en Colombia y fuera del país, sobre todo en cabaret y en estilo caleño, y hoy estoy en los jurados con la misma frecuencia con que compito.
Lo que enseña la competencia no es coreografía. Es que un montaje solo funciona cuando cada bailarín entiende por qué un paso cae donde cae, y eso es lo que más me esfuerzo por transmitir.
Enseñanza
Doy clases individuales, en pareja y en grupos pequeños, en Cali y en línea. Los alumnos van desde principiantes que quieren sobrevivir a un matrimonio hasta competidores preparando una final concreta.
Coreografía
Monto rutinas para competidores, escuelas y eventos: concepto, edición musical, puesta en escena y ensayos hasta la última corrida. La mayoría de mi trabajo es con parejas que preparan una competencia específica, donde el encargo es concreto y la fecha es real.